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Conferencia de Embajadores y Representantes Permanentes de Rusia

Vladimir Putin ofreció su discurso en la Conferencia de Embajadores y Representantes Permanentes de la Federación de Rusia. La sesión estuvo dedicada al tema de la defensa de los intereses nacionales de Rusia y la consolidación de las bases y principios de las relaciones internacionales

VLADIMIR PUTIN: ¡Respetados colegas y queridos amigos!

El encuentro con los embajadores y el cuerpo diplomático se ha convertido ya en una tradición. Este coloquio directo es necesario para poder valorar la situación del mundo en su conjunto y marcar cuáles son las tareas actuales y en perspectiva en política exterior, para coordinar de manera más efectiva a partir de ahí el trabajo de nuestros representantes en el extranjero.

Lo diré rápidamente, la carga que soporta el aparato central [MAE]  y nuestras embajadas es enorme; lo vemos y lo comprendemos, pero no va a ser menos. No hará sino ser mayor, al igual que la exigencia de la eficacia, claridad y flexibilidad del desempeño de nuestras acciones para asegurar los intereses nacionales de Rusia.

Ustedes son conscientes del carácter cambiante y a veces imprevisible con el que se desarrolla la situación internacional. Los acontecimientos se comprimen en el tiempo y, lamentablemente, no todos tienen un cariz positivo ni mucho menos. Crece en el mundo el potencial conflictivo, se recrudecen las viejas confrontaciones y se provocan otras nuevas. Nos topamos con ello –a veces de forma inesperada- y por desgracia vemos que no entra en juego el derecho internacional, no se observan las normas elementales del decoro y reinan los principios de la permisibilidad.

Es lo que estamos viendo por ejemplo en Ucrania. Tanto ustedes como yo debemos entender claramente que los acontecimientos provocados en Ucrania son la expresión concentrada de la cacareada política de contención. Sus raíces, como ustedes saben, se adentran en las profundidades de la historia y, a la vista está que esa política no ha desaparecido, por desdicha, tampoco una vez finalizada la "Guerra Fría"

En Ucrania, ustedes son testigos, se ven amenazados nuestros compatriotas, la gente rusa y de otras nacionalidades, su idioma, su historia, su cultura y sus derechos legítimos garantizados precisamente por los convenios de la Unión Europea. Al hablar de rusos y ciudadanos rusos me estoy refiriendo a las personas que se sienten parte de lo que llamamos de forma más amplia el mundo ruso, no necesariamente las personas cuyo origen étnico es ruso, sino todos los que se consideran rusos.

¿Cómo esperaban nuestros socios que fuéramos a reaccionar a raíz de la evolución de los acontecimientos en Ucrania? Por supuesto que no teníamos derecho a dejar a los ciudadanos de Crimea y Sebastopol abandonados a la suerte de los beligerantes nacionalistas y radicales, no podíamos permitir que se limitara sustancialmente nuestro acceso al mar Negro, que en la tierra Crimea, en Sebastopol, se avivara finalmente un combate con los soldados y marineros rusos, y en definitiva que llegaran las tropas de la OTAN con toda rapidez y se modificara radicalmente el equilibrio de fuerzas en el litoral del mar Negro. Eso es prácticamente todo por lo que ha luchado Rusia desde los tiempos de Pedro I y es posible que antes, los historiadores lo saben mejor,-todo ello se borraría de hecho.

Quiero que todo el mundo entienda que nuestro país seguirá defendiendo enérgicamente los derechos de los rusos, de nuestros compatriotas en el extranjero, y que recurrirá para ello a todo el arsenal de medios que posee: desde los políticos y económicos hasta el derecho a la autodefensa previsto en el derecho internacional de las operaciones humanitarias.

Subrayo que lo que está sucediendo en Ucrania no es sino la culminación de las tendencias negativas de los asuntos mundiales y que se han ido acumulando durante años. Hace mucho tiempo que lo habíamos advertido y, lamentablemente, nuestros pronósticos se han cumplido.

Ustedes saben y han escuchado las recientes tentativas realizadas para restablecer y mantener la paz en Ucrania. Ha participado en ello activamente el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministro personalmente. Saben la gran cantidad de conversaciones y conferencias telefónicas que se han mantenido sobre esta cuestión.

Lamentablemente, el Presidente Poroshenko adoptó la decisión de reanudar las acciones militares y nosotros no pudimos –cuando digo "nosotros" hablo de mí mismo y de mis colegas en Europa,- no pudimos convencerle de que el camino hacia una paz fiable, clara y duradera no puede tener como base la guerra.

Hasta el momento, el señor Poroshenko, al fin y al cabo no ha tenido una relación directa con las órdenes de dar comienzo a una acción militar –es ahora cuando ha asumido la responsabilidad por completo, y no sólo la militar sino también la política, que es bastante más importante.

Tampoco se ha conseguido que dé luz verde a la declaración  acordada entre los cuatro ministros de asuntos exteriores –Alemania, Francia, Rusia y Ucrania- sobre la necesidad de mantener la paz y buscar una solución aceptada por todos.

Quiero dirigir su atención hacia el hecho de que tras el anuncio de la tregua, básicamente, no se ha dado comienzo a ninguna negociación de regularización de importancia, por decirlo así. Básicamente, se ha dado un ultimátum sobre el desarme y punto. En términos generales la tregua no ha estado mal, pero no es suficiente para arreglar la situación de una forma duradera, aceptable para todos los que viven en el país, incluyendo también a los que viven en el sureste del país.

Se ha promulgado la constitución, pero no ha sido debatida. Incluso dentro de la sociedad ucraniana se discute si es buena o es mala, pero en el este no ha habido ningún debate seguro.

Naturalmente, todo lo que sucede en Ucrania es un asunto interno del Estado ucraniano. Nos duele hasta lo más hondo que esté muriendo la gente, la población civil. Ustedes saben que ha aumentado la cantidad de refugiados que huyen a la Federación de Rusia y, que ni decir tiene que vamos a prestarles ayuda a todo aquel que lo necesite. Pero lo que es absolutamente inadmisible es el asesinato de periodistas. Ayer se lo recordé una vez más al Presidente de Ucrania.

Según mi punto de vista, se está haciendo un concienzudo trabajo para liquidar a los representantes de la prensa. Tanto a los periodistas rusos como a los extranjeros. ¿A quién le asusta que se ofrezca una información objetiva? Es evidente que únicamente a los que cometen estos crímenes. Confiamos en que las promesas de las autoridades de Kiev en cuanto a una minuciosa investigación lleguen a ser realidad.

En el mapa del mundo son cada vez más las regiones que están inmersas en el conflicto de forma crónica. Carecen de seguridad Europa, Oriente Próximo, Oriente Medio, el sur de Asia, la región de Asia-Pacífico y África. Se está produciendo un desequilibrio global en la economía mundial, en el sistema financiero, en el comercio y se siguen resquebrajando los valores morales y espirituales.

Difícilmente puede quedar alguna duda de que el modelo unipolar del orden mundial es sostenible. Las naciones y los países alzan la voz cada vez con más fuerza afirmando su determinación de decidir su propio destino y mantener su propia identidad cultural y su idiosincrasia, que entra en conflicto con las pretensiones de ciertos países de conservar su dominio en la esfera militar, la política, el sistema financiero, la economía y la ideología.

Sepan que no nos afecta directamente, pero no obstante, lo que se está haciendo ahora mismo con los bancos franceses, no es más que una conmoción interna, creo que en Europa en general, y también sobre nosotros. Somos conscientes de la presión que ejercen nuestros socios estadounidenses sobre Francia en general para que no suministren los portahelicópteros "Mistral" a Rusia. También sabemos que insinuaron que si los franceses no suministran los "Mistral" entonces los bancos retirarán silenciosamente las sanciones y en cualquier caso las reducirán al mínimo.

¿Qué es eso, aparte de un chantaje? ¿Acaso es la forma de trabajar en el escenario internacional? Cuando nosotros hablamos de sanciones siempre damos por sentado que se aplican de conformidad con el capítulo séptimo de la Carta de Naciones Unidas. Tal vez sea que no sean sanciones en el sentido de la palabra según el derecho internacional, sino algo completamente distinto, y más bien un instrumento de la política unilateral.

Nuestros socios han estado convenciendo a Rusia durante las últimas dos décadas de sus buenas intenciones y de su voluntad de construir una cooperación estratégica conjunta. Sin embargo, de forma paralela, una vez tras otra han ampliado la OTAN y han desplazado el espacio político-militar que controlan cada vez más y más cerca de nuestras fronteras. Surge entonces nuestra pregunta de ley: "¿No creen que es posible y necesario discutir con nosotros esta cuestión?" –"No, no tiene nada que ver con vosotros." A quienes siguen defendiendo su exclusividad no les gusta la política independiente de Rusia. Los acontecimientos en Ucrania lo han confirmado. Al igual que se ha confirmado que no funciona el modelo de los dobles raseros en la interrelación con Rusia.

De todas formas, espero que prevalezca el pragmatismo. Hay que despojarse de las ambiciones, del empeño en crear un cuartel mundial, en el que se clasifique a todos por rangos y se imponga un pensamiento único a la sociedad, de vida y conducta, y es necesario que por fin se empiecen a construir unas relaciones que estén basadas en la justicia, el mutuo respeto y la consideración de los intereses de unos y otros. Es momento ya de reconocernos el derecho a ser iguales, el derecho de cada país de construir su propia vida de acuerdo a sus propios criterios, y no al dictado de las imposiciones de nadie.

Estimados colegas, Rusia en su política exterior parte sistemáticamente de la premisa de que las soluciones de los problemas globales y regionales deben buscarse no a través de la confrontación sino a través de la cooperación, a través de la búsqueda de compromisos. Defendemos la supremacía del derecho internacional preservando el papel rector de Naciones Unidas.

La ley internacional debe ser vinculante para todos y no ha de utilizarse al albedrío ni al servicio de los intereses de ciertos países o grupo de países elegidos, y lo que es más importante, debe entenderse de forma uniforme. No se puede interpretarla hoy de una forma y mañana de otra –al son de la coyuntura política del momento.

No puede haber una unificación en el desarrollo mundial. Pero sí se puede y es necesario buscar puntos de convergencia y ver los unos en los otros no solamente un competidor sino un compañero, construir una cooperación entre los diferentes Estados, sus asociaciones y sus estructuras de integración.

Por estos principios nos hemos regido anteriormente y nos seguimos rigiendo en este momento al promover la integración en el espacio de la CEI. El fortalecimiento de unos estrechos lazos de amistad y el desarrollo de una cooperación económica mutuamente beneficiosa con los vecinos son aspectos estratégicos claves en la política exterior de Rusia, que tiene miras a largo plazo. La fuerza motriz del proceso de integración euroasiático viene dado por la "troika" de Rusia, Bielorrusia y Kazajstán.

El Acuerdo que se firmó el 29 de mayo en Astana sobre la Unión Económica Euroasiática simboliza un nuevo salto cualitativo en nuestra interacción. El espacio euroasiático se alza como un atractivo y poderoso centro de desarrollo económico  para los negocios y las inversiones, se configura un mercado común. Por esta razón, esta unión despierta objetivamente un gran interés en los socios de la CEI. Dentro de muy poco, espero, pasará a ser miembro con plenos derechos Armenia. Las negociaciones con Kirguistán están en fase avanzada. Estamos abiertos a la participación de otros países en la Comunidad.

Al promover el proyecto de integración euroasiático no queremos en ningún caso levantar un muro con el resto del mundo, estamos dispuestos a discutir las perspectivas de la creación de una zona de libre comercio tanto con los países por separado como con las asociaciones regionales, en primer lugar, claro está, con la Unión Europea.

Europa es nuestro socio económico y comercial natural más importante. Aspiramos a que surjan nuevas posibilidades para ampliar la cooperación empresarial, se abran nuevas perspectivas para las inversiones mutuas y desaparezcan las barreras en el comercio. Para eso es necesario modernizar el marco jurídico-contractual de nuestra cooperación, garantizar la estabilidad y hacer una previsión de lo que conlleva, sobre todo en un sector tan estratégicamente importante como es la energía. La estabilidad en todo el espacio euroasiático y en última instancia el desarrollo sostenible de las economías de la UE y Rusia dependerá de una cooperación armoniosa y basada en la consideración recíproca de intereses.

Siempre hemos valorado mucho tener la reputación de ser un proveedor de energía fiable y hemos invertido en el desarrollo de las infraestructuras del gas. Junto con las empresas europeas, como ustedes saben, hemos construido el nuevo sistema de transporte de gas "North Stream" por debajo del mar Báltico. Y, pese a las consabidas dificultades, vamos a promover el proyecto "South Stream". Tanto más en la medida en que los políticos y empresarios europeos entienden que simplemente se quiere atrapar a Europa en los intereses de algunos para convertirla en rehén de un planteamiento ideologizado y con poca visión.

El problema común ha sido que Ucrania, volvemos al tema de Ucrania, incumpliera sus obligaciones por la compra de nuestro gas. Kiev se niega a pagar su deuda. Tal como se suele decir popularmente, es un callejón sin salida. No pagan por noviembre-diciembre del año pasado a pesar de que entonces no habían surgido las diferencias.

Nuestros socios recurren al chantaje abiertamente, pues hay que llamar a las cosas por su nombre. Exigen una rebaja del precio de nuestra mercancía que no tiene justificación alguna, a pesar de que el acuerdo fue firmado en 2009, y fue cumplido por los socios de buena fe. Pero ahora, tal como saben ustedes, los tribunales de Kiev han retirado la acusación contra la anterior Primera Ministra Yulia Timoshenko, que firmó este contrato, básicamente. Es decir, el propio poder judicial de Kiev ha reconocido que todo se ha hecho no sólo con arreglo a las reglas del derecho internacional, sino también según las reglas del derecho ucraniano. No, no quieren ni cumplir ni pagar por el producto recibido.

A partir del 16 de junio, como ustedes saben, se pasará a aplicar a Ucrania el régimen de prepago y recibirá exactamente el gas que pague. Ahora mismo, si no paga, no recibe, -lo recibe a través de la llamada reversión. Ya sabemos lo que es esta reversión: es una reversión artificial, no existe. ¿Cómo se puede llevar por la misma tubería,  el gas ida y vuelta? No hay que ser especialista en el sector del gas para entender que es algo irreal. Se han hecho sus componendas con sus socios: básicamente reciben nuestro gas y pagan a algún socio occidental en Europa que no recibirá completamente todo. Lo vemos todo.

Al día de hoy no hemos emprendido ninguna acción con el único objetivo de no agravar la situación. Pero todo el mundo tiene que sacar conclusiones de esta situación. Lo principal es que los consumidores y proveedores del gas no tienen por qué padecer por la actuación de los políticos y funcionarios ucranianos.

En términos generales todos nosotros, en lo que se englobó a Ucrania y a nuestros socios ucranianos, debemos pensar seriamente cómo reducir la probabilidad de que aparezca cualquier tipo de riesgo político y económico y unas circunstancias de fuerza mayor en el continente.

En este sentido, me gustaría recordar que en agosto de 2015 se celebrará el 40 aniversario del Acta Final de la conferencia sobre seguridad y cooperación en Europa. Dicho aniversario dará pie no solamente a echar una mirada sobre los principios que proclaman la interacción en el continente que se establecieron entonces, en el año 1975, sino también al esfuerzo colectivo para hacerlos eficazmente operativos, y afianzarlos en la política europea en la práctica.

Es necesario que perseveremos para excluir del espacio europeo cualquier tipo de golpe de Estado inconstitucional, la injerencia en los asuntos internos de un Estado soberano, el chantaje y la amenaza en las relaciones internacionales y el estímulo de fuerzas radicales y nacionalistas.

Todos en Europa necesitamos algún tipo de red de seguridad para que los precedentes de Irak, Libia, Siria y, lamentable he de mencionar dentro de este grupo a Ucrania, no actúen como enfermedades contagiosas. Esto es particularmente peligroso en el espacio postsoviético, dado que estos Estados aún no están afianzados ni política ni económicamente y no poseen sistemas políticamente estables. Hay que ser muy cautos y respetuosos en lo que se refiere a los fundamentos constitucionales de estos países.

¿Por qué es importante, no sólo en el espacio postsoviético, sino también en Europa en general? Porque incluso en los países del oeste y el este de Europa, donde a primera vista, parece que todo va sobre ruedas, se esconden bastantes contradicciones  sociales y étnicas, que pueden agudizarse en cualquier momento y ser un caldo de cultivo para el extremismo y la utilización de actores exteriores, que aprovechando la situación sociopolítica logren un cambio ilegal y antidemocrático del poder con todas las consecuencias negativas que se puedan derivar de ello.

Unas claras garantías de la indivisibilidad de la seguridad, la estabilidad, el respeto de la soberanía y la no injerencia en los asuntos de unos y otros, deben convertirse en la base sobre la que debemos promover de manera efectiva la creación de un espacio económico y humanitario único de cooperación que se extienda desde el océano Atlántico hasta el Pacífico, -también me he referido a ello como el espacio único desde Lisboa a Vladivostok.

Le pido al Ministerio de Asuntos Exteriores que prepare un paquete de propuestas al respecto, haciendo una especial incidencia sobre todo en la inadmisibilidad de los intentos de influir en los procesos políticos internos desde el exterior. Es decir, se trata de inscribir el principio tradicional de no injerencia dentro de la realidad europea contemporánea, abriendo un serio debate internacional sobre este tema.

Tenemos que seguir fortaleciendo el vector oriental de nuestra diplomacia, utilizar con mayor intensidad el colosal potencial de la región Asia-Pacífico en Pro de un mayor desarrollo de nuestros países, sobre todo, por supuesto, Siberia y Lejano Oriente. La política de Rusia en la Región de Asia-Pacífico debe estar encaminada a garantizar la seguridad de nuestras fronteras orientales, favorecer la paz y la estabilidad en la región. Sin duda alguna, contribuirá a ello el hecho de que próximamente Rusia ocupará la presidencia de la Organización de Cooperación de Shangai y las cumbres de la OCS y BRICS en Ufá en el verano de 2015.

Es necesario consolidar en todo lo posible la asociación y la interacción estratégica con la República Popular China. Se puede decir que en este momento se ha construido una firme relación diplomática entre Rusia y China. Se basa en la coincidencia de sus pareceres en los procesos globales y los problemas regionales claves. Es primordial que la amistad ruso-china no vaya dirigida contra nadie, sea quien sea: no creamos ese tipo de alianzas militares. Todo lo contrario, constituye por sí misma un ejemplo de interacción equitativa, respetuosa y productiva de unos estados del siglo XXI. Estamos dispuestos a desarrollar las relaciones con nuestros socios por tradición en esta región del mundo: India, Vietnam, que desempeñan un papel preponderante en el mundo; reforzar nuestras relaciones con Japón, y con otros países, incluyendo los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático; y aprovechar mejor el potencial que ofrecen los mercados en crecimiento de Latinoamérica y África y la rica experiencia política y humanitaria con estos países.

Revisten una enorme importancia para todo el mundo nuestros contactos con los Estados Unidos de América. En absoluto nos disponemos a cerrar nuestra relación con EE.UU. Las relaciones bilaterales no están ahora en su mejor momento, es verdad, pero, quiero subrayar, que en ningún modo ha sido por nuestra culpa, no es culpa de Rusia. Siempre hemos aspirado a ser unos socios predecibles y conducir las cosas sobre la base de la equidad. No obstante, con demasiada frecuencia nuestros intereses legítimos han sido ignorados.

Y a propósito de los diferentes formatos internacionales, ¿qué pasará en adelante? Si se nos retira el papel de observadores aliados que no tienen ni voz ni voto en las cuestiones clave que tienen un interés crucial para nosotros, estos formatos dejarán de ser interesantes para nosotros. No vamos a pagar con nuestros intereses vitales que nos permitan sentarnos a su lado. Espero que algo tan evidente termine estando claro para nuestros socios. Hasta ahora lo único que se nos ha dirigido han sido notas en tono de ultimátum y paternalista. Estamos preparados para un diálogo constructivo, pero, insisto, solamente si es en pie de igualdad. 

Queridos colegas, la situación impredecible del mundo conlleva mayores exigencias en el nivel profesional de los diplomáticos rusos. En la situación crítica en torno a Crimea, de Ucrania, el aparato central del Ministerio de Asuntos Exteriores y las embajadas rusas han actuado en general de forma organizada y eficaz por lo que me gustaría expresarles mi gratitud. Me gustaría señalar en particular el trabajo de los directores y funcionarios de la representación permanente rusa ante la ONU y otras organizaciones internacionales claves.

Hay que seguir trabajando con tenacidad y dignidad sin perder la mesura, la moderación y el sentido de la medida, por supuesto. Nuestra posición debe basarse en argumentos claros –como se suele decir, infalibles- del derecho internacional, jurídicos e históricos, sobre la verdad, la justicia y la fuerza de la superioridad moral.

Por mi parte, he de señalar, que la dirección del país seguirá haciendo todo lo necesario para garantizar unas condiciones dignas de su actividad profesional. Tal como ustedes saben, el Presidente ha firmado un decreto para la mejora del pago a los funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores. Se ha elevado el salario a las personas que están al servicio del aparato central una media de 1,4 veces.

Por otra parte, la pensión de los colaboradores diplomáticos  que se jubilen después del 1 de enero de 2014 recibirán un aumento de 3,5 veces. El aumento de la remuneración en rublos de los directores de las sedes en el extranjero se multiplicará por cuatro. Se aumentarán sustancialmente los complementos de las pensiones a los embajadores y representantes permanentes retirados.

El suelo en rublos de los colaboradores del servicio diplomático de los centros en el extranjero será aumentado, un poco más tarde, es verdad, a partir del 1 de enero de 2016, pero se multiplicará por cuatro. Espero que estos pasos sirvan para reforzar el potencial del personal de nuestro servicio diplomático y, por lo tanto, que eleve la eficacia de la puesta en práctica de la política exterior de Rusia.

Asimismo, le pido al gobierno de Rusia que acelere las resoluciones para establecer unas mayores garantías de los trabajadores de otros departamentos y el personal técnico-administrativo que trabaja en las sedes diplomáticas de Rusia, especialmente aquellas que se encuentran bajo la amenaza terrorista.

El MAE plantea la cuestión sobre reforzamiento jurídico del estatus del servicio diplomático como un tipo especial de servicio civil de la Federación de Rusia. Estudiaremos la propuesta.

Completo así esta primera parte.

Me gustaría agradecer a los representantes de la prensa por su atención a este trabajo.